La Vitamina C y la ateroesclerosis
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- 18 sept 2022
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La vitamina C es una conocida vitamina hidrosoluble a la que se han atribuido múltiples efectos y aplicaciones, tanto a través de su uso tópico como sistémico.
La ateroesclerosis es una enfermedad crónica de las arterias de mediano y gran calibre, caracterizada por un endurecimiento y pérdida de elasticidad de la pared vascular junto a un estrechamiento de la luz. Esto hace que sea responsable de patologías como la angina de pecho, el infarto de miocardio, la enfermedad cerebrovascular y la arteriopatía periférica. La vitamina C actuaría a diferentes niveles impidiendo la oxidación de LDL, evitando así la progresión de enfermedades como la ateroesclerosis, contrarrestando la oxidación de mecanismos de vasodilatación como el óxido nítrico de las células endoteliales y reduciendo la actividad plaquetaria para así evitar la formación de trombos.

Algunos autores, en función de determinados estudios epidemiológicos de reducción del riesgo en sujetos sanos de cáncer y enfermedades cardíacas o cerebrales. Hay trabajos que avalan su capacidad de protección frente a la aterogénesis. Dosis insuficientes de vitamina C pueden dar lugar a cambios en el metabolismo del colágeno, produciéndose cambios cruciales en las características de la placa ateroesclerótica que favorecen su ruptura. La combinación de suplementos de vitaminas C y E, tomados con la comida, reducen la progresión de la ateroesclerosis carotídea en pacientes hipercolesterolémicos y la ateroesclerosis coronaria en pacientes trasplantados.
Sin embargo, en una amplia revisión de artículos publicados sobre el tema se llega a la conclusión de que la ingesta de vitamina C presenta un beneficio desde el punto de vista cardiovascular tan sólo en la subpoblación de varones fumadores. Resultados similares aporta otro trabajo de revisión que incluye artículos publicados entre 1989 y 2001. Según este estudio los antioxidantes no aportan beneficio alguno en la prevención primaria y secundaria de la enfermedad cardiovascular.
¿Cuál es el porqué de esta disparidad de resultados? Existen varios factores que pueden explicar esta variabilidad. Por una parte se ha demostrado que las poblaciones con una alta incidencia de enfermedad cardiovascular presentan niveles plasmáticos bajos de antioxidantes, pero esto no quiere decir que ésa sea la causa de la enfermedad cardiovascular, simplemente sería un marcador de hábitos de vida poco sanos.
Aunque es indudable que los estudios epidemiológicos revelan que aquellas personas que llevan una dieta sana, con ingesta de abundantes vegetales, frutas y cereales tienen menor riesgo de sufrir enfermedades crónicas, entre las que se incluyen las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, no es menos obvio que existen en esos alimentos otros múltiples nutrientes, aparte de los antioxidantes, con posibles propiedades preventivas que hoy desconocemos.
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